La consciencia ordinaria
Husserl la llamó la consciencia natural. Es el estado en el que las cosas «son como son»: la mirada está teñida de apriorismos, juicios y condicionamientos, y la atención se dirige principalmente al mundo exterior. El mundo interior —el cuerpo, la mente, las emociones— reclama atención solo cuando se manifiesta. Es el campo de estudio de la psicología no clínica.