Trastornos Obsesivo Compulsivos y Sofrología

El origen de los TOC y el papel de la Sofrología para dominarlos

En muchas ocasiones hemos oído hablar de los TOC (Trastornos Obsesivo Compulsivos), pero ¿qué son en realidad y cómo puede ayudar la sofrología a reducir su impacto?

Para poder llegar a su origen, es preciso remontarnos a nuestra niñez y adolescencia y encontrar la raíz que los precipita. Un claro ejemplo nos lo proporciona un testimonio muy interesante que gracias a la sofrología consiguió dominarlos y dejarlos a un lado casi por completo.

Niñez, adolescencia y juventud complicadas

Laura nos explica que era una niña hipersensible; una hipersensibilidad que se traducía en una fuerte emotividad, una intuición desconcertante, un rechazo a los objetos cotidianos que le producían malestar, un fuerte apego a la naturaleza (en especial, a los animales), y una timidez envolvente que disimulaba con apariencias de cabecilla de grupo.

Cuando llegó a la adolescencia, la sensibilidad se convirtió en un malestar ya pleno. Vivía en el caos y estaba profundamente fascinada por la muerte, lo que provocó que la tristeza se apoderara de ella y buscara una salida en las drogas y los excesos.

Con 25 años aún se preguntaba quién era, no se apreciaba a sí misma, y solo veía el lado negativo de las cosas. Los intentos de tener pareja fracasaban una y otra vez; y, finalmente, su refugio lo encontró en los niños – verdaderos representantes de la alegría y para los cuales la tristeza apenas existía.

Aparición de los TOC

Producto de la angustia y de un sentimiento de inseguridad e impotencia que nacieron en la adolescencia, se desencadenaron los llamados Trastornos Obsesivo Compulsivos que la llevaron a una toma de contacto con la sofrología con el objetivo de poder dominarlos.

Un suceso dramático en la familia la llevó a sentirse constantemente preocupada e incómoda; empezó a generar una serie de rituales diarios que siempre tenían lugar antes de acostarse y que debían repetirse una y otra vez para poder sentirse aliviada consigo misma.

En caso de no llevar a cabo los TOC, se sentía culpable y responsable de ello; cansada, desesperada y con una depresión que empezaba a acecharla de forma constante. No obstante, y muy en el fondo, aún brillaba la esperanza; una esperanza que la sofrología le aportó desde el primer día, además de confianza y luz.

El poder de la sofrología

La limpieza interior empezó casi sin darse cuenta de ello. De pronto, se descubrió tranquila y confiada en el presente. Logró poner palabras a lo que realmente sentía. Se abrió a las personas que se encontraban a su alrededor, y dejó paso al amor hacia los seres vivos que la rodeaban y hacia sí misma. Incluso fue capaz de sentir amor hacia los que solo mostraban malhumor, mala fe o falta de respeto, intentando transmitirles una energía nueva y amable.

Cada entrenamiento sofrológico propiciaba una actuación de cuerpo y mente. En consecuencia, el potencial de su consciencia aumentó y se abrieron nuevas perspectivas y conocimientos; especialmente el del “Yo Frónico”, con un movimiento que la propulsó hacia delante y que reforzó sus capacidades. Esto es exactamente lo que se denomina “Evolución en la vivencia”, y que la llevó a ganar autonomía y a reducir la angustia que le provocaba la muerte.

Gracias a todo este proceso, hoy, sus TOC casi han desaparecido por completo y los ha sustituido por pensamientos positivos. De este modo, su proceso sofrológico le ha permitido reencontrarse y autorizar a su capacidad de autonomía a adelantarse y desprenderse de lo que no era bueno en su vida. Y, aunque aún perviven algunos rituales, el miedo ha desaparecido por completo para ser sustituido por el amor, la intuición, la fuerza, la confianza, y la esperanza.

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