Entrevista a la doctora Natalia Caycedo

¿Método de relajación, meditación, técnica de desarrollo personal o forma particular de terapia? ¿Qué es exactamente la sofrología? ¿Cómo no perderse entre las corrientes que parten de un planteamiento semejante?

Estamos en el salón-biblioteca de un palacio parisino, a dos pasos del Arco de Triunfo, ante una bandeja de croissants y zumo de naranja. Los periodistas que llegan tarde se cruzan con los que se marchan antes de hora. Con una sonrisa permanente, Natalia Caycedo nos presenta la sofrología fundada por su padre y nos inicia en la Relajación Dinámica de Caycedo. Una compañera de oficio se estremece: «¡No consigo relajarme! ¡Estoy reventada!» Ahora practicamos una técnica de visualización para proyectarse hasta el verano que viene. Otra suspira  : «¡Soy incapaz de pensar en el próximo verano!» Yo, me siento muy bien y voy engullendo bollería.

Si vamos a los orígenes de la sofrología, nos encontramos con Alfonso Caycedo, nacido en 1932 en Colombia. Termina sus estudios de Psiquiatría en la facultad de Madrid y aspira a otros modos de terapia diferentes a los que prevalecían en la época, biologizantes y a veces violentos. Al igual que en hipnosis*, quiso trabajar a partir de un estado de consciencia modificado. Así, en 1960 crea el término «sofrología», que etimológicamente significa «estudio de la consciencia».

Seguidamente, estudia Neuropsiquiatría en Kreuzlingen, Suiza, con el psiquiatra Ludwig Binswanger*. Posteriormente, antes de ser nombrado profesor de Psiquiatría en Barcelona en 1968, se forma en yoga en India y en zazen en Japón. Dos años más tarde, el 1º Congreso Mundial de Sofrología en Barcelona reúne a 1.400 participantes.

A partir de los años setenta, la sofrología pasa a ser víctima de su propio éxito: muchos comienzan a denominarse sofrólogos, y van añadiéndo ingredientes dispares que van desde el coaching hasta el budismo versión New Age. En 1992 Alfonso Caycedo patenta los términos «Sofrología Caycediana»  para diferenciar su práctica original de las múltiples sofrologías apócrifas emergentes; a veces creativas, pero no siempre aconsejables.

La sofrología bajo su forma caycediana no es una terapia propiamente dicha, sino un conjunto de métodos cuya finalidad es, a partir de una «relajación dinámica» individual o en grupo, desarrollar una consciencia serena, reforzar las actitudes positivas en el día a día, gestionar el estrés …

Hoy en día, uno de los objetivos de la Sofrología Caycediana es demostrar científicamente sus beneficios.

¿Cómo podemos diferenciar la Sofrología Caycediana de otras técnicas tales como la hipnosis o la relajación? ¿Todos estos métodos tienen como punto común el llevarnos a un estado situado entre la vigilia y el sueño, en donde somos particularmente más sensibles a la sugestión o auto-sugestión?

Es una pregunta muy interesante que me permite explicar la diferencia entre hipnosis y relajación. Previamente debemos explicar los principios de la Sofrología Caycediana. La sofrología nació en el corazón de la medicina clásica basándose en la fenomenología existencial, método de estudio aplicado por grandes psiquiatras como Ludwig Binswanger, para diagnosticar y tratar a sus pacientes. Era una corriente opuesta al psicoanálisis freudiano. En lugar de interpretar los sueños de sus pacientes, los médicos describían con gran lujo de detalles las manifestaciones observadas en estos, intentando evitar cualquier interpretación o prejuicio. Mi padre, Alfonso Caycedo, médico psiquiatra, desarrolló un método que estudia de forma fenomenológica las diferentes dimensiones de la consciencia humana. El objetivo es evitar cualquier tipo de sugestión, auto-sugestión o interpretación de las vivencias – o sea de experiencias vividas – logradas, ya que se trata, sobre todo, de una metodología más vivencial que intelectual.

Para volver al estado de consciencia al que alude usted, me gustaría precisar que, en función de la finalidad del entrenamiento sofrológico, podemos, a corto plazo, ejercer una influencia sobre el nivel de la consciencia, incrementándolo o disminuyéndolo. Para ello, son muy importantes las posturas empleadas. Las posturas activas – de pie o sentado – con movimientos suaves permiten tomar consciencia de la percepción positiva del cuerpo, lo que, a su vez, ayuda a gestionar mejor las tensiones corporales. El objetivo de este entrenamiento no es la relajación, sino alcanzar progresivamente un estado de serenidad y bienestar.

Más allá de los beneficios psicofísicos y de la relajación, la Sofrología Caycediana aporta, sin lugar a dudas, una dimensión más profunda hacia el descubrimiento y la conquista de las propias capacidades y de los valores del ser humano.

Es un postulado compartido por las terapias humanistas* que han ido apareciendo, paralelamente a la sofrología, hace medio siglo…

Efectivamente la sofrología se sitúa en ese punto y comparte con esas terapias la idea de que el ser humano es un ser único, libre, responsable y digno, sujeto de su propia existencia. Al reconocer y admitir los límites biológicos del ser, la Sofrología Caycediana propone un entrenamiento diario que permite a la persona descubrir y conquistar los valores de su propia existencia, según su propia realidad objetiva.

¿Estas técnicas se pueden aplicar a cualquier persona? Jugar con los estados de consciencia modificados puede jugar malas pasadas a quienes son más frágiles…

La Sofrología Caycediana no juega con los estados de consciencia. La persona puede entrenarse en los diferentes niveles de consciencia según sus objetivos personales. La práctica repetida lleva, poco a poco, a un estado de consciencia (entendido como una forma de estar en el mundo) más sereno, con actitudes más positivas ante la vida. Por ello, las técnicas sofrológicas no tienen ningún efecto secundario, y son aplicables a cualquier persona, desde la niñez hasta la edad avanzada. La condición sine qua non para la práctica de esta metodología es que la persona sea consciente de sí misma y de sus actos.

¿Qué opina de las técnicas de privación sensorial empleadas por cierta sofrología, por ejemplo encerrarse en un arcón para provocar sensaciones psicodélicas?

En Sofrología Caycediana no utilizamos ninguna técnica de privación sensorial, y tampoco se provoca ninguna sensación psicodélica. Todas las técnicas se practican de forma consciente. Preferentemente en casa, en un lugar tranquilo; pero también se pueden practicar, en ciertos momentos de la vida diaria, en el tren, en una sala de espera, en un avión. Aprendemos así a encontrar la paz en el mundo en que vivimos, a pesar del ruido y la actividad que nos rodean…

Esto recuerda la meditación de consciencia plena (Mindfulness*) que contribuye a trabajar la atención. ¿Las técnicas sofrológicas son semejantes a las técnicas de Mindfulness?

Es cierto que existe cierta similitud con los objetivos que persigue Mindfulness, muy de moda en la actualidad. No obstante, el método sofrológico es distinto y mucho más ambicioso.
La metodología propuesta es la Relajación Dinámica de Caycedo que cuenta con 12 grados de entrenamiento. Los 3 primeros se inspiran en el yoga, el budismo y el zen japonés (de ahí cierta similitud con Mindfulness); los demás grados están más adaptados a nuestra mentalidad y forma de vida occidentales. Las grandes características que diferencian la Sofrología Caycediana de Mindfulness son las siguientes: tiene su origen en la medicina, se basa en la fenomenología, tiene un método estructurado de entrenamiento que ayuda a conocerse a sí mimo y a desarrollar las capacidades y los valores propios de cada persona.

¿Podemos decir que la sofrología se asemeja a los métodos de desarrollo personal*?

Podemos decir que todos los que practican el método sofrológico desarrollan sus propias capacidades y sus propios valores. No obstante, la mayoría de las personas buscan, en un primer momento, una solución a un problema concreto. Los profesionales de las ciencias de la salud la aplican como terapia única o como recurso adicional al tratamiento médico de sus pacientes; los profesionales de la educación como recurso pedagógico; los deportistas profesionales para mejorar su rendimiento; los directivos para gestionar el estrés…

¿Sitúa la sofrología dentro de la psicología positiva*?

Sí, me identifico mucho con Martin Seligman, su fundador. Estoy segura de que apreciaría la Sofrología Caycediana si la conociera tal como es. Es un psicólogo que ha sabido mirar más allá de lo que existe para centrarse en la conquista y el desarrollo de los valores personales con investigaciones bien hechas. Los que practican la Sofrología Caycediana diariamente viven su vida de forma más serena y gozan de una existencia más positiva gracias al desarrollo de sus propios valores.

¿Existen estudios científicos que validen los efectos benéficos de la sofrología?

Existen cada día más estudios que certifican la eficacia de la práctica sofrológica. Tanto en Suiza como en España estamos llegando a las mismas conclusiones: las personas que practican las técnicas sofrológicas reducen en un 30 % el consumo de fármacos (toma de ansiolíticos o somníferos, consultas médicas relacionadas con enfermedades psicosomáticas, etc.).
Se han publicado trabajos de investigación así como tesis doctorales en varias universidades. Algunos en relación con el bio feedback y la formación – es el caso de una tesina presentada hace poco en la Universidad de Aix-Marseille –, se han presentado durante el III Simposio Internacional de Sofrología Caycediana dedicado a la gestión de las emociones que tuvo lugar en Sitges, Barcelona, en diciembre de 2013.

¿La sofrología se está desarrollando en Estados Unidos?

Sí, porque sofrólogos formados en Europa se van instalando poco a poco en este país, así como en Canadá. Igualmente se va desarrollando en países como Marruecos o Colombia …

El título de sofrólogo no está protegido, por tanto cualquiera podría pretender serlo. ¿Afecta esto a la credibilidad de esta profesión?

¡Sí! Es una buena pregunta, y muy triste … El título de «sofrólogo caycediano» está protegido como propiedad intelectual y certifica que se ha seguido una formación de calidad durante, al menos, tres años. Existen otros sofrólogos, no caycedianos – algunas formaciones sólo duran tres meses –, que no garantizan ni la formación ni la práctica.•


Palabras clave
Sofrología: técnicas de relajación corporal y de trabajo sobre la consciencia elaboradas por el Prof. Alfonso Caycedo, que se han extendido en una multitud de teorías más o menos alejadas de la perspectiva caycediana.
Hipnosis: estado de consciencia modificado provocado por la sugestión de un hipnotizador. Desacreditada durante buena parte del siglo XX, la hipnosis vuelve ahora con fuerza en el campo psicoterapéutico y médico, por ejemplo para gestionar el dolor.
Psicología humanista: en los años sesenta, en el momento en que la psicología estaba dividía en dos corrientes; el psicoanálisis (que iba perdiendo fuerza en Estados Unidos) y el conductismo (que se expresaba apenas en terapias), la psicología humanista promovida por Carl Rogers y Abraham Maslow abrió una tercera vía que proponía al paciente (llamado «cliente») descubrir y potenciar sus propios recursos para superar sus dificultades y alcanzar la plenitud.
Mindfulness: propuesta, en un principio, por Jon Kabat-Zinn para hacer frente al estrés. Esta técnica de meditación llamada de consciencia plena, inspirada en el budismo, consiste en centrar, de manera intencionada, la atención en el momento presente, teniendo una consciencia atenta a sus propios pensamientos. Se ha convertido en una ayuda para las terapias conductistas y cognitivas.
Desarrollo personal: conjunto de prácticas que van desde la psicología científica hasta el coaching y, a veces, hasta el ocultismo. Su finalidad es aumentar el potencial individual.
Psicología positiva: esta disciplina, impulsada por Martin Seligman  y  Mihaly Csikszentmihalyi, estudia lo que hace feliz a cada persona. Su particularidad es que lo hace con una exigencia constante de rigor científico (ver las entrevistas con  Jacques Lecomte (Le Cercle Psy n° 1) y Charles Martin-Krumm (Le Cercle Psy n° 10)).


Ludwig Binswanger (1881-1966)
Este psiquiatra suizo, con su psicoanálisis existencial, es heredero del filósofo y matemático Edmund Husserl, que creó la fenomenología. Esta «ciencia de los fenómenos mentales» proponía un método filosófico para estudiar la esencia misma de nuestros pensamientos, percepciones y sentimientos. Martin Heidegger, Maurice Merleau-Ponty, Jean-Paul Sartre, figuran entre los pensadores que se inspiraron en la fenomenología.


La sofrología en cifras
Según la Academia internacional de Sofrología Caycediana, 12.000 profesionales ejercen este tipo de sofrología en unos veinte países, principalmente en Europa, y 500 facultativos adicionales se forman en los 12 grados de la Relajación Dinámica cada año en 47 escuelas. Además, 150.000 personas han asistido a clases de sofrología, sólo en Suiza. Actualmente, la sofrología cuenta con un millar de alumnos, de los cuales 800 están en Francia.

 

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