Qué es la sofrología
El estudio de la consciencia y el entrenamiento de su equilibrio
La definición
La sofrología es una disciplina de origen médico que tiene por objeto el estudio de la consciencia y el desarrollo de los valores de la persona.
Su nombre lo dice: sos, equilibrio; phren, consciencia; logos, estudio. El estudio de la consciencia en equilibrio.
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sos
equilibrio
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phren
consciencia
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logos
estudio
La creó en 1960 el Prof. Alfonso Caycedo, médico neuropsiquiatra, en el ámbito de la psiquiatría hospitalaria, y la desarrolló durante cinco décadas hasta darla por concluida en 2010.
De la psiquiatría hospitalaria a los doce grados: el recorrido completo, con la formación junto al Prof. López Ibor, los años con Binswanger en Suiza, el estudio en Oriente y la sofrología social en Colombia.
La hipótesis
Todo el método descansa sobre una hipótesis.
La psiquiatría del tiempo de Caycedo describía dos estados de la consciencia: la patológica, alterada por la enfermedad, y la ordinaria, en la que transcurre la vida cotidiana. Caycedo propuso un tercero: la consciencia sofrónica.
Es una consciencia adquirida, al alcance de cualquiera, que se conquista con entrenamiento metódico y repetido, del mismo modo que se conquista una buena condición física.
De ahí que Caycedo hablara de tres posibilidades existenciales: permanecer en la consciencia ordinaria, caer en la patológica por enfermedad, o conquistar la sofrónica con la práctica del método.
En el fondo es una actitud nueva ante uno mismo y ante el mundo. Y esa actitud nace del desarrollo del propio mundo interior: un territorio de sensaciones, sentimientos, tiempo vivido y valores que el entrenamiento va desvelando grado a grado. Por eso el camino empieza por el cuerpo.
Los niveles de la consciencia, el nivel Isocay y el esquema completo del abanico.
Qué se entrena
El entrenamiento avanza por doce grados, y cada uno amplía el territorio del anterior.
Empieza por el cuerpo. El primer grado desarrolla la sensocepción: la percepción del propio cuerpo: en sus tres registros, lo que llega por los sentidos, el cuerpo en el espacio y lo que ocurre dentro. Y enseña a cultivar la vivencia corporal agradable hasta que deje huella, lo que Caycedo llamó somatización positiva —el término en su acepción caycediana, la de instalar una vivencia en el cuerpo, y no en la clínica habitual—.
Sigue por el tiempo. El segundo grado entrena la anticipación: mirar el futuro con serenidad y confianza. El tercero vuelve al pasado desde lo que tuvo de bueno, recuerdos y recursos que la memoria guardaba. El cuarto integra pasado, presente y futuro en una vivencia unificada.
Y llega a los valores. Los propios, los que cada uno descubre viviéndolos. Ahí el mismo gesto que empezó en el cuerpo acaba abarcando la biografía entera y aquello que le da sentido.
Cada grado se apoya en lo conquistado en el anterior y prepara el siguiente. Es lo que Caycedo llamó la Integración Dinámica del Ser.
Cómo se registra
Después de cada práctica, la persona escribe. Una fenodescripción: el informe de lo vivido, tal como se dio a su consciencia, sin interpretarlo.
Es el cuaderno de bitácora de un viaje por la propia consciencia. Un cuaderno de expedición llevado con método, donde el viajero consigna, sesión tras sesión, lo que el paisaje interior deja ver.
Y describe una cosa muy concreta: el continente de la consciencia, sus estructuras mismas —la percepción, la atención, la afectividad, la temporalidad, los valores—. Ese es el objeto propio de la Sofrología Caycediana®. El contenido —los recuerdos, los conflictos, las interpretaciones— pertenece a la psicología y a la psicoterapia.
Desde 2013, la Academia ha reunido más de 450.000 fenodescripciones: una de las mayores bases de datos en primera persona sobre la experiencia vivida. Sobre ella trabajan hoy las líneas de investigación de Sofrocay.
Qué la distingue
La sofrología se fundamenta en la fenomenología de Husserl, un terreno que comparte con la psicología humanista y existencial, y de ella hereda una orientación que hoy comparte también con la psicología positiva: atender a las capacidades y a los valores de la persona.
Lo que añade es un método propio: un entrenamiento progresivo de doce grados, en tres ciclos, con un registro sistemático de la experiencia.
Y una manera de mirar a la persona, que conviene decir porque atraviesa los doce grados:
No corrige lo que falla: ayuda a la persona a desarrollar sus propias capacidades.
Esa mirada es la misma que el profesional aprende a sostener con quienes acompaña.
Un audio guiado, la primera técnica del método.