Saltar al contenido
Sofróloga y paciente conversando en sillones de una consulta cálida con estantería de libros al fondo

El sofrólogo caycediano

Qué hace, qué sabe y dónde está su límite

Quién es

El sofrólogo caycediano es un profesional que acompaña a personas, de forma individual o en grupo, para que aprendan a optimizar sus capacidades y a adaptarse a las distintas situaciones que han de afrontar a lo largo de su existencia. Lo hace en el marco de una relación de confianza y de ayuda, apoyándose en la práctica y la teoría de la Sofrología Caycediana®.

Ejerce dentro de su ámbito de competencia de origen: sanitario, psicológico, educativo, social, deportivo o preventivo. La sofrología permite hacer mejor lo que ya se sabe hacer.

En qué consiste su trabajo

Enseña a dirigir la atención hacia las percepciones que sostienen: el propio cuerpo, la respiración, el movimiento, la sensación de vida en sí mismo. Sobre esa base corporal, el entrenamiento va abriendo el campo de la experiencia al futuro, al pasado y a los valores propios.

Después invita a describir lo vivido, lo más cerca posible de como se dio, para que emerjan los elementos que sostienen.

Cuatro personas sentadas en silla, calzadas y con las manos apoyadas en los muslos, durante una sesión de sofrología en una sala luminosa

Un protocolo de acompañamiento con tres orientaciones posibles, según lo que la persona necesita:

Reequilibrar
Serenar, reducir los efectos del estrés o del dolor.
Entrenar capacidades
Desarrollar la memoria, la atención, la confianza.
Abrir la dimensión existencial
Trabajar el sentido de la propia vida.
La presencia del propio cuerpo funciona como la quilla de un barco: es lo que permite mantener el equilibrio cuando las condiciones cambian.

Más pedagogo que terapeuta

Su papel es pedagógico: enseña un método y acompaña su aprendizaje. El sentido de las dificultades particulares y el análisis de la historia personal pertenecen a otras disciplinas.

Establece con la persona o con el grupo una relación de trabajo que en sofrología se llama alianza, y que tiene un objetivo declarado: la autonomía. El acompañamiento va dejando paso a que la persona practique por su cuenta.

Y trabaja su propia calidad de presencia, que es lo que estabiliza la relación. Por eso el entrenamiento personal regular es una exigencia del oficio y no un extra.

Sofrólogo con un cuaderno acompañando a una mujer sentada en silla, ambos calzados y con los pies en el suelo, en una consulta con luz de ventana

Qué exige el oficio

Saber

La metodología caycediana completa —los doce grados de la Relajación Dinámica de Caycedo®, el entrenamiento sofrológico y el análisis vivencial—, su epistemología y su terminología. Referencias fiables en fenomenología y axiología. Y el código deontológico.

Saber hacer

  • acoger
  • conducir la entrevista
  • escuchar fenomenológicamente
  • crear las condiciones de la alianza
  • situar la demanda
  • adaptar las técnicas
  • acompañar la vivencia y su descripción
  • favorecer la autonomía
  • evaluar el trabajo
  • saber cerrarlo

Saber estar

Mantener el propio entrenamiento. Confiar en las capacidades de la persona. Distinguir el propio marco de referencia del suyo. Reconocer los propios límites y trabajar con otros profesionales cuando el caso lo pide. Estar atento al riesgo de dependencia. Y aceptar la supervisión como garantía de la propia postura.

Cómo comprobar que está titulado

La Sofrología Caycediana no depende de una regulación pública, y por eso Sofrocay expide titulaciones propias verificables y mantiene un directorio internacional de profesionales con titulación en vigor.

Sofróloga trabajando en su consulta, con los diplomas enmarcados colgados en la pared