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Una mujer con ropa de calle practica sentada en una silla, con los ojos cerrados y las manos apoyadas sobre las rodillas, junto a una ventana

Lo que la sofrología no es

Cinco distinciones

Desde sus orígenes, la sofrología se ha comparado con lo que ya se conocía: hipnosis con otro nombre, yoga adaptado a la medicina occidental, una técnica de relajación más, una variante del mindfulness.

Cada comparación señala un parecido real y se detiene ahí. Conviene precisar dónde está el parecido y dónde empieza la diferencia.

No es hipnosis

Trabaja en vigilia y hacia la autonomía

El entrenamiento se realiza siempre en estado de vigilia, sobre la atención y la concentración, y a partir de la propia vivencia. El objetivo declarado es que la persona conduzca su propio proceso.

La voz del sofrólogo tiene un uso preciso, y es el contrario del de la sugestión: abre un espacio para que la persona descubra lo que hay, en lugar de conducirla hacia donde el guía quiere llevarla.

No es yoga, ni budismo, ni zen

Retiene el conocimiento y deja fuera la creencia

Caycedo estudió estas tradiciones de primera mano: cerca de dos años en Oriente, con el yoga en la India, el budismo tibetano y el zen japonés. Retuvo el conocimiento acumulado sobre el cuerpo y la consciencia, y dejó fuera todo su marco de creencias. La sofrología es aconfesional.

En su lugar construyó un método occidental, progresivo, repetible y descrito, fundado en la fenomenología y verificable a través del registro escrito de la vivencia.

No es una técnica de relajación

Toma la relajación como punto de partida

El objeto de la sofrología es el conocimiento y el entrenamiento de la consciencia: la percepción, la atención, la afectividad, la vivencia del tiempo y los valores propios. La distensión corporal es la condición que hace posible ese trabajo, y aparece como efecto de la práctica.

La sofrología empieza donde la relajación termina.

No es mindfulness

Integra las tres dimensiones del tiempo

El mindfulness se centra en la atención al momento presente. La sofrología trabaja el presente —es el objeto del primer grado— e integra además el pasado y el futuro: la anticipación en el segundo grado, la memoria en el tercero, la unificación de los tres en el cuarto. Da al cuerpo un papel activo y añade el desarrollo de los valores propios.

Son disciplinas distintas, con marcos y objetivos diferentes. Quien practica una puede practicar la otra.

No es psicoterapia

Trabaja las estructuras de la consciencia

Es la distinción más importante en el ámbito de la salud. La sofrología trabaja las estructuras de la consciencia: la percepción, la atención, la afectividad, la temporalidad, los valores. El análisis de los contenidos —la historia personal, el conflicto, el síntoma— pertenece a la psicología y a la psicoterapia.

De ahí que complemente bien a otras disciplinas: aporta estructura y vivencia, y deja a cada profesión su terreno.

Referencias

  1. Caycedo, N. (2019). Alfonso Caycedo: vida y obra del creador de la sofrología, pp. 258-263.
  2. Caycedo, N. (2024). Ciencia, fenomenología y sofrología. Barcelona: Sofrocay.